Frustración académica: 4 consejos que te ayudarán a sobrellevar la situación

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Son muy pocos los afortunados que no han tenido esta sensación una vez que salen de sus colegios, institutos o universidades. Es que la realidad jamás puede superar a la imaginación de los seres pensantes. No es algo tan terrible, siempre y cuando lo manejes bien. 

Quizás hayas terminado o estés terminando tus estudios de enseñanza media (y vaya qué proeza en estos tiempos!), y aún no sepas qué estudiar, o incluso abiertamente no quieras seguir estudiando porque dudas de tus capacidades. Tranquilo, no eres el único. Es más, tal vez seas del club de la mayoría. 

Por otro lado, puede que hayas terminado tu carrera y no sea lo que pensabas. Ese espíritu rebelde de cambiar las cosas que tienes dentro de ti, se siente atrapado. 

Sea cual sea tu caso, hay buenas noticias: superarlo solo depende de ti y nadie más. 

A continuación te presentamos algunos consejos que te pueden ayudar a sobrellevar tu frustración académica.  

 

Consejo 1: Sí, ando “bajoneado” y lo acepto. 

 

Fingir que no pasa nada no es sano. En serio, no lo es. Es como procrastinar un asunto que debes resolver. Ahogar esa sensación viendo series en Netflix no es una solución a largo plazo. El primer consejo es que lo racionalices y lo aceptes. 

Familiares y amigos toman un rol muy importante en este proceso de superación. Cuéntales tus miedos, dudas y escúchalos con detención, rescatando aquello que te sirve y no tomando como ley todo lo que te digan. Son guías para tu autorreflexión. Por cierto, ¿conoces la mayéutica? Pues, te recordamos. 

Sócrates no solía responder las preguntas abiertamente, es decir, no respondía dando una respuesta concreta o un sí o no, sino que respondía con otra pregunta o reflexión invitando a que sus alumnos encontrasen la respuesta en sí mismos. Dar un ejemplo aquí sería alargarnos demasiado, pero puedes buscar bastante material en Google. 

En conclusión, tus seres queridos buscarán ayudarte, y muy probablemente lo hagan, pero la última decisión está en ti. 

 

Consejo 2: Debo ser alguien en la vida… sorpresa: ya lo eres. 

 

Ok, ok, ok. ¡Tómalo con calma! Ya eres alguien en la vida, y muy importante para muchas más personas de las que imaginas. Podemos dar certeza de aquello por el mero hecho de que estés leyendo este artículo y quieras ser mejor persona. 

Es ingenuo pensar que tener una profesión te hace ser mejor ser humano o no. Hay quienes son eruditos y no actúan mejor que aquellos que poseen conocimientos básicos. Ser mejor es un proceso constante y personal, independiente si estudias una carrera o no. 

Estudiar una profesión es una ayuda a tu autodescubrimiento, ¡incluso si no la ejerces! Los conocimientos que aprendas en el colegio o la universidad te acompañarán para siempre y serán una pequeña guía de vida. Ni más ni menos. 

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Consejo 3: No culpes a tu entorno. Tú eres más que eso. 

 

Decir que esta situación que estamos viviendo no ha afectado las oportunidades de desarrollo personal es abiertamente insensato. Claro que toda esta pandemia ha mermado los ánimos de todos. DE TODOS. El periodo de cuarentena dejó a muchas personas en cesantía, proyectos truncos y disminución drástica en las posibilidades de ejercer una profesión. Sentirse mal es normal, pero no lo es culpar de todos los males a esta situación. 

Toma un lápiz y un cuaderno (no desde pantallas) y anota las dificultades que impiden cumplir tus objetivos. Sin duda que tu lápiz se moverá mucho más rápido que cuando te toque escribir las soluciones, pero acá está lo interesante. Si te tomas el tiempo suficiente escribirás cosas más potentes que las anteriores. 

 

Consejo 4: Tienes potencial y puedes demostrarlo. 

 

Cuando observas a la sociedad, cualquiera sea tu profesión o vocación, seguramente haz pensado: “Esto pudo haberse hecho mejor”. No tienes pruebas, pero tampoco dudas de lo que estás pensando. Eso que sientes es tu potencial saliendo desde tu interior. Probablemente en tu cabeza hay ideas que la sociedad aún no conoce, pero si las conociera haría feliz a más de una persona. Si tienes esta sensación, dile a tu cerebro esta arenga, coloquial, pero cierta: ¡Voh dale! 

 

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